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Reserva on line
  1-. Castillo y Muralla 3-. Iglesia de la Purificación (s.XVII) 5-. Casa del Marqués de Villasegura (s.XVI) 7-. Centro de Interpretación de los Pinares de Fortanete
  2-. Casa Consistorial (s.XVI) 4-. Casa de los Duques de Medinaceli (s.XVI) 6-. Puente y huertos con paredes de piedra seca
 
 

        En la comarca del Maestrazgo de Teruel, entre montañas y pinares, se asienta en un espléndido valle la villa de Fortanete, apacible y acogedora, conocida popularmente como La joya oculta del Maestrazgo.
        Para callejear por la población, el conjunto monumental que forman el
Ayuntamiento y la Iglesia es un buen punto de partida. Localizarlo es sencillo: la torre de la iglesia se divisa desde cualquier punto del pueblo.
        El Ayuntamiento fue construido en la segunda mitad del siglo XVI rompiendo el recinto amurallado de la villa medieval y abriendo la población hacia el sur.


        La Iglesia se construirá un siglo después (S. XVII) siguiendo la misma orientación hacia el mediodía que la casa consistorial.
        A espaldas del conjunto Iglesia-Ayuntamiento, la calle San Antonio es un buen ejemplo de casas originarias del siglo XVI, muchas de las cuales aún conservan la portada en arco de medio punto.


        A la derecha, un poco escondido, queda el Portal de la Cañada, antigua salida hacia la Cañada de Benatanduz y vía adecuada para subir al castillo desde donde tendremos una estupenda panorámica de la población, la vega y los montes que arropan el valle de Fortanete.


        Siguiendo el lienzo occidental del castillo disfrutaremos de una bella panorámica de la ermita de Santa Bárbara, el azud del río y, dejando atrás un viejo torreón que guarecía una de las entradas al castillo, nos dejaremos descender recorriendo las callejuelas del antiguo caserío medieval para recalar en el edificio de las antiguas escuelas que en su día fue casa y granero de la encomienda sanjuanista de Aliaga, según reza una inscripción en el interior del patio.


        Desde aquí podemos continuar, de nuevo, hacia la iglesia. La existencia de escudos nobiliarios que observamos en algunas casas obedece a la presencia de hidalgos residentes en la villa durante siglos.
        El cementerio viejo, situado detrás de la iglesia, nos dará acceso a una amplia bajada hasta la casa de los marqueses de Villasegura con esquinas de sillería, restos de ventanas geminadas y portada con arco de medio punto.


        Ante nosotros se nos abre la plaza, de nuevo frente al ayuntamiento, desde donde accedemos, por un pequeño callejón, hacia el edificio nobiliario de los duques de Medinaceli, singular ejemplo de casa-palacio renacentista del Maestrazgo.


        Frente a ella, otra casa solariega, la de los Escorihuela, arquetipo de casa señorial del siglo XVII: arquitectura popular, casas con corrales y pajares (teñadas) anexos, amplias eras de trillar…
        A partir de aquí, podemos continuar hasta la ermita de Nuestra Señora del Loreto (1300 metros), cruzar el río hacia la canaleta y regresar al pueblo por la antigua tejería con su horno restaurado y sede del centro de interpretación de los
Pinares de Fortanete.


        Regreso al casco antiguo por la calle San Carlos o más conocida como el Recogedor (punto de recogida y reunión de los animales en épocas pasadas).
        Continuaremos por la calle Santa Bárbara hacia la salida occidental de la villa. Podemos cruzar el río por un puente medieval de un solo ojo en arco rebajado de medio punto y, tras recorrer una serie de pequeños huertos divididos por paredes de piedra seca y todos con pozos naturales de agua, nos sentaremos sobre la hierba a disfrutar de un merecido descanso.