Casa Consistorial (s.XVI)

        El edificio de la casa consistorial es de estilo renacentista, de planta rectangular, construido con mampostería y piedra sillar. Su edificación comenzó en 1520, dedicándose a casa del Concejo, como consecuencia del creciente poder del Concejo frente a la dominicatura de la Orden de San Juan. Está ubicado en la Plaza Mayor, junto a la iglesia, como centro de la vida municipal. Forma parte de una serie de casas consistoriales que aparecen en esta misma época en otros pueblos próximos (Villarroya de los Pinares, Miravete, Cañada de Benatanduz...).

        Su aspecto exterior es sobrio, de notables proporciones y no exento de cierta rusticidad. En la planta baja se abre una lonja, con tres arcos de medio punto. En la primera planta, con cuatro ventanas adinteladas (una posteriormente convertida en balcón) y alfeízares tallados en voladizos, destaca la rica carpintería de sus hojas. Ya del siglo XVIII es la ornamentación de esta fachada: un reloj de sol y un escudo con el <<victor>> y el tocado arzobispal honrando la memoria de un obispo sanjuanista que actuó como mecenas de la iglesia parroquial. Destaca, rematando la fachada, un notable alero rícamente labrado con motivos renacentistas.

        En la planta noble se sitúan las oficinas municipales, archivo y salón de sesiones. Éste, de forma rectangular, se cubre con un magnífico artesonado de madera que se apoya en ménsulas talladas. La lonja era el lugar donde se realizaba el mercado local, sirviendo también para reuniones del concejo general del municipio. En Fortanete, la lonja, también denominada trinquete, ocupa el espacio central de la planta baja y sirve como zona de acceso al piso superior, con la caja de escaleras a la izquierda, y el pósito y carnicerías a la derecha.

        La planta baja contiene también cárcel y mazmorras, a las que se accede por una puerta en arco de medio punto. Está organizada en cinco habitáculos bien diferenciados: el primer espacio constituye la cárcel propiamente dicha, con una pequeña ventana enrejada abierta al trinquete. El último habitáculo corresponde al calabozo, con un pequeño ventanuco enrejado abierto a la fachada principal y un foso o mazmorra destinada a acoger, en penosas condiciones de frío y humedad, a los reos con mayor causa. Entre medio existen otras salas totalmente cerradas al exterior.

        En sus paredes, entre moho y humedades, todavía se advierten escritos, rotulaciones o mensajes que, a modo de antiguos grafitos, vienen a expresar sentimientos y penurias de quienes por allí pasaron. El interior de la cárcel fue durante años un lugar desconocido y lúgubre, caído en el abandono más absoluto. Sin embargo, su reciente restauración ha posibilitado su conocimiento y utilización cultural, ya que alberga la exposición permanente Fortanete, 800 años.

        El edificio de la casa consistorial de Fortanete fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, 214/2001, de 18 de septiembre, del Gobierno de Aragón.