Las Masadas


 


       Las masadas (o masías) son casas de campo aisladas, dispersas, características de las serranías de Gúdar-Maestrazgo. Aunque hoy día se hallan deshabitadas en su práctica totalidad, constituyen un valioso testimonio que nos habla de formas de vida de un pasado no muy lejano y un original modelo de ocupación humana del territorio.

       La dispersión del hábitat en estas sierras se justifica por la extensión y dureza de este territorio. Las masadas se ubican en estas zonas de montaña donde confluyen limitaciones topográficas y climáticas como respuesta a las duras condiciones que impone el medio físico. En la sociedad rural trradicional era un excelente método de aprovechar al máximo los recursos agropecuarios que ofrecían estas tierras.

       En las masadas más antiguas  se constata la presencia de torres defensivas, emblemáticas del poder señorial en la Edad Media y, en consecuencia, indicativas del origen medieval de las mismas. Entre las masadas más viejas de Fortanete se encuentra la Torre de Mercadales, que corresponde a la tipología de Mas fortificado, similar a otras que aparecen por todo el Maestrazgo.

       No obstante, durante la Edad Media el número de masadas debió ser reducido, incrementándose progresivamente en los siglos siguientes. Su explotación estuvo muy relacionada desde un principio con el sistema ganadero trashumante institucionalizado en estas tierras. Pero será ya en el siglo XVIII, coincidiendo con un momento de "hambre de tierras" y gran crecimiento de la población, cuando se crearán nuevas masadas para cultivar las tierras más lejanas al núcleo de población, al tiempo que se subdividirán otras ya existentes entre diferentes miembros de la unidad familiar para así repartirse mejor el escaso terruño disponible. Surgen, de este modo, los mases o masicos, cuyo nombre mismo alude ya al menor tamaño y calidad de estas nuevas heredades.