660 336 316
Reserva on line
 
- volver    
 

DISTANCIA: 7,880 km desde Fortanete; 1,890 km desde el cruce con GR 8 a Cañada de Benatanduz.
HORARIO: 2 h.15 min. desde Fortanete; 30 min. desde cruce del GR 8 hasta el castillo (vuelta 35 min)
DESNIVEL: 155 metros desde el cruce del GR 8 al castillo (descendente), 230 metros desde Fortanete hasta el castillo (ascendente)
DIFICULTAD: Baja, sendero en buen estado y señalizado, con cuidado el descenso hacia el castillo.
TIPO DE FIRME: Desde el cruce del GR 8: Pista forestal hasta la masía de la Capellanía. Sendero en buen estado y señalizado hasta el castillo (990 m)
FUENTES: En el núcleo urbano de Fortanete, también en la masía de la Capellanía (puede encontrarse seca)
USO DEL ITINERARIO: Senderismo, paseo a caballo, BTT (bicicleta de montaña)
ELEMENTOS DE INTERÉS: GR 8 (Fortanete- Cañada de Benatanduz) masía de la Capellanía, sierra de la Cañada, pinares, castillo del Cid, amplia vista panorámica hacia Mercadales.

        Para iniciar la ruta desde Fortanete se toma el GR 8 hacia Cañada de Benatanduz, hasta el cruce de caminos de la Capellanía y el castillo del Cid, perfectamente señalizado con varias flechas direccionales.

        Partimos de esta forma desde el cruce de caminos* y continuamos en dirección al castillo del Cid, muy cerca de la masía de la Capellanía (1.740 m). Los primeros metros continuamos por la pista forestal hacia la masía, descendemos hasta el casalicio y pasamos junto a una fuente con numerosos abrevaderos, bordeamos el edificio y ascendemos unos metros entre campos de cereal de secano.

        Hasta este punto hemos seguido por pista forestal y los últimos metros nos hemos orientado por unas balizas de madera de orientación de ruta. La pista termina** a los pocos metros de ascender un pequeño ribazo y es, en este momento, cuando continuamos por un camino más estrecho entre un pinar de pino silvestre.

        Nos hemos adentrado profundamente en el pinar pero las numerosas marcas nos invitan a seguir un sendero mal definido en muchos lugares, no obstante, es fácil  continuar debido a la señalización existente.


        Por último, y tras un descenso continuado por la ladera de la sierra de la Cañada, alcanzamos los restos del antiguo castillo del Cid***.      Encaramado sobre una pequeña plataforma rocosa y delante de una grandiosa vista panorámica de todo el valle de Mercadales, los restos todavía conservados nos denotan la importancia estratégica y de vigilancia del lugar. Termina aquí una bonita excursión a uno de los elementos más significativos y curiosos de Fortanete.

*Cruce caminos: 1.728 m (40.32,765 y 00.31,521)
**Cruce de la pista: 1.693 m (40.32,783 y 00.31,837)
***Castillo del Cid: 1.591 m (40.32,768 y 00.32,393)

El enigma del castillo del Cid:

        Localizado en el término municipal de Fortanete, a unos 6 km al norte de la población, en un espolón rocoso de la vertiente suroccidental de la sierra de la Cañada, se trata de restos de un pequeño castillo roquero de planta aproximadamente trapezoidal. La cara sur conserva un lienzo de muralla de unos 30 m de largo y un metro de grosor que baja escalonado por la fuerte pendiente existente. Su paramento es de piedra irregular trabajada con mortero de cal y arena, pudiendo observarse en algunas hiladas de piedra una peculiar disposición en “espina de pez”. En este lienzo sobresalen tres cubos o torreones de planta redondeada. La cara norte está delimitada por un talud natural de roca caliza que da sobre el barranco del Corral de la Hoya. Hacia el oeste se inclina en una fuerte pendiente que, a pesar de no haber quedado apenas vestigios, es posible que cerrara el recinto uniendo el talud con la muralla. La  puerta, quizá, estuvo situada en el lado este, aprovechando un paso entre las rocas.



        Su datación histórica es todo un enigma. Por los restos constructivos de su interior (las hiladas en forma de “espina de pez” son de tradición almohade) y los escasos fragmentos de cerámica encontrados, tal vez podría tratarse de una fortificación de época hispano-musulmana, un castillo táctico de pequeñas dimensiones y planta irregular condicionada por el terreno, donde las fuertes pendientes que hacen difícil la escalada y las rocas del talud colaboran como otro elemento de la defensa. En todo caso, debió ser una construcción militar no habitada de forma permanente, un puesto de vigía apenas guarecido salvo en caso de guerra. Lo cierto es que existen documentos históricos que citan a este castillo en el límite de la donación de unos territorios que hace Alfonso II a la Orden Militar del Santo Redentor en el año 1194.


        Es muy probable que este castillo roquero existiese ya en la época de las campañas del Cid durante el siglo XI, de donde le vendría el nombre. En las inmediaciones se encuentra también la “Senda del Cid”, existiendo además el topónimo “del Cid” en las vecinas poblaciones de La Iglesuela del Cid (con la virgen del Cid) y Villafranca del Cid. Algo a tener en cuenta por quien quiera recorrer la auténtica Ruta del Cid. En cualquier caso, a pesar de su estado ruinoso, es un elemento importantísimo del patrimonio histórico de Fortanete, por lo que rogamos un escrupuloso respeto por parte de excursionistas y curiosos.